Tamaraceite16 de abril de 2016

Testimonio de realidad

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Hace unos días nos visitaron cinco presos de la cárcel de Juan Grande. Yo estaba muy impaciente esperando su venida, ya que tenía mucha curiosidad en saber qué tipo de vida llevarían dentro de la prisión y por qué delito estaban cumpliendo condena. Cuando se presentaron, todos nos dijeron que estaban presos por culpa de no haber sabido cortar a tiempo con la droga y haberse convertido en esclavos de ella.

Tuvimos ocasión de hacerles muchas preguntas, y ellos nos daban consejos para no caer en los mismos errores. Al final del encuentro, uno de ellos que sabía tocar la guitarra y componía canciones, nos cantó una y se puso a rapear con un mensaje muy emotivo. Después de eso, compartimos con ellos las papas fritas, dulces y galletas que habíamos traído para ellos y les estuvimos enseñando el colegio mientras paseábamos y aprovechábamos para hacerles más preguntas. Después cada uno pasó a una clase de 2º  y seguimos conversando.
Considero que esta experiencia ha sido maravillosa, ya que nos ha mostrado un lado oscuro de la vida y la manera de poder evitar esos errores que cometieron ellos para no salirnos del camino. Me gustaría que algún día pudiésemos repetir esta charla o encuentro para poder aprender más y poder enseñar a los demás que no todos los presos son personas como en las películas, sino que son personas normales y corrientes que cometieron errores por la inmadurez, el pánico y la inseguridad y que ahora están pagando por sus errores.
 
Adriana Hernández Alemán 2º ESO D.

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