Ya se nota en el ambiente que algo especial nos espera. Por eso nos hemos acercado a la capilla para tener un momento de encuentro con la persona más importante de estos días de Navidad. Hemos encendido las velas de adviento, que nos recuerdan que ya nos queda poco para celebrar la Nochebuena, y hemos tenido un gesto de cariño con el Niño, que es el mayor tesoro que Dios nos da.

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