Tamaraceite12 de abril de 2018

1º de Bachillerato. Semana Solidaria 2018. Día 3. Níjar

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8:06 AM. 8ºC. Nos subimos la furgoneta con Martín a comprar el pan. Después de desayunar nos dividimos en dos grupos. Ale fue al almacén a preparar bolsas de comida que después repartiríamos y Diego fue al taller, donde las Hermanas hacen una labor especiál, pues no les dan una limosna a aquellos que acuden a por ayuda, sino que tratan de hacerles sentir realizados; ya que esas manualidades se venden, ayudando a la economía del proyecto. Resulta paradójico que los morenos en el taller hicieran círculos de fieltro con bolígrafos propagandísticos de un partido político con el lema: “Es posible”. Quizás para ellos lo fue, pero son miles los que mueren en el intento. Después de comer y de pasar un agradable rato entonando canciones al ritmo de la guitarra y el djembé, nos dirigimos a los asentamientos a repartir las bolsas anteriormente preparadas. Los morenos nos recibieron con sus sonrisas características, y nos invitaron a sus casas; aún algunas en construcción. Hashem, un marroquí de 19 años que había cruzado África para llegar a Libia, desde donde empezó su aventura, con el fin de cumplir “el sueño europeo”. Adams, con lápiz en la oreja y metro en mano, nos recibió en plena construcción de su casa, perfectamente 2018 04 12 PHOTO 00000208acondicionada para las condiciones en las que vive. No nos extrañó que nos dijera que sería un sueño para él ser arquitecto; ahí había talento. Impacta mucho ver como ellos con tan pocos recursos hacen de todo y nosotros nos quejamos cuando nos falta cualquier chorrada. Hablando con él, le preguntamos que qué haría si tuviera la oportunidad de hablar con el presidente de España o de algún país europeo; y, reconociéndose como refugiado, no pedía otra cosa sino la facilitación a la hora de conseguir papeles, con los cuales podría trabajar y ganarse su propio sustento; no pide más. Hablamos con muchos más cuando empezaba a llover y se nos hacía tarde, así que fuimos a la casa en donde nos quedamos y tuvimos ahí una charla con Araceli, la Hermana de la Caridad responsable aquí desde hace 15 años. Poco después cenamos e hicimos tiempo hasta dormir, esperando al Sol de un nuevo día, donde seguir aprendiendo de los inmigrantes y del innegable carisma de las Hermanas. (Diego Godoy y Alejandro Ruiz)
 
 

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