“El trabajo del amor de Dios es más fuerte que el trabajo de la muerte”. Con esta reveladora verdad se dirigía el Papa resurecciónFrancisco a sus fieles en la Audiencia General el pasado verano de 2015. En dicha catequesis, anunciaba que es “de ese amor del que debemos hacernos ‘cómplices’ trabajadores con nuestra fe, porque al final la muerte ha sido derrotada en la cruz de Jesús y Él nos restituirá en familia a todos”.

            Hoy la comunidad educativa del colegio Claret de Las Palmas necesita aferrarse a ese Amor. Necesita ser cómplice de la vida, de la esperanza, del consuelo... Necesita transmitir que no estamos solos ni solas, que somos una gran familia que en los momentos de dolor está unida.

            Sabemos con certeza que esta Navidad que se nos acerca será más BLANCA que nunca, bendecirá nuestras oraciones y nuestros deseos de una manera especial. Aguardando el nacimiento del Niño Dios, estará otra niña hecha Ángel, que entre las frías paredes del portal, nos avivará con su eterna bondad, su inocente mirada, su generoso corazón…

            Bien lo saben los alumnos y alumnas de 2º de la ESO. Las lágrimas que hoy cubren sus tristes ojos han tenido la oportunidad de apreciarlo, sentirlo y compartirlo durante los últimos once años de sus jóvenes vidas. En este tiempo han disfrutado de una BLANCA amistad que cubrirá con creces el doloroso vacío que hoy se nos presenta.

            ¿Y ahora…? ¿Cómo levantarse y seguir? Ni siquiera parece posible en estos momentos tan desgarradores. Toca recordar de nuevo que no estamos solos. Como nos anuncia El Papa Francisco “la muerte no tiene la última palabra (…) En la luz de la Resurrección del Señor, nosotros podemos quitar a la muerte su ‘aguijón’”.

            Recemos juntos, pidamos juntos,… ESTEMOS JUNTOS. Es el momento oportuno de tener presente nuestro lema colegial: vivamos DE CORAZÓN.

Que la Palabra, que pronto se hará carne, nos ilumine y nos consuele. Ya en el cielo hay, desde hoy, un ángel más que nos acompaña y nos trasmite la BLANCA luz de su alma.

D.E.P.

“Las almas de los justos están en las manos de Dios y ningún tormento las alcanzará”

(Sb 3, 1a).